Christopher Winter Kent, Inglaterra, 1968
74 3/4 x 74 3/4 x 1 in
Imágenes
Una chica cierra los ojos y se protege el rostro con los brazos. Lleva un vestido verde. Debido al giro del cuadro, no está claro si está tumbada sobre un prado o de pie delante de un fondo idealizado, también verde. Flotando hay algunas pequeñas esferas luminosas, que podrían ser la amenaza de la que se protege, aunque el aire alegre sugiere también que la chica está jugando con esos seres. En el título del cuadro también podemos encontrar una pista.
El trabajo de Winter se nutre en gran medida de clásicos de la literatura y cuentos de hadas, cuyos personajes reinterpreta en series hasta llegar a una representación de interregnos habitados por seres también liminares, como lo son, desde cierto punto de vista, los adolescentes. Su clara pintura figurativa está al servicio de la visibilización de esos mundos híbridos.
