Michael Van Ofen Essen, Alemania, 1956
16 1/2 x 15 in
Imágenes
Al límite de la representación, la pintura nos permite reconocer una cabeza humana en virtud de convenciones como la proporción, la situación en el eje de abscisas y coordenadas y la relación entre los colores.
En su pintura, Van Ofen simplifica y recorta las imágenes hasta el punto de la abstracción, jugando a hacerlas irreconocibles en un primer vistazo, y a la vez manteniéndoles los rasgos básicos que una mirada más atenta acaba por asociar al modelo original.
