Isabelle Krieg Friburgo, Suiza, 1971
10 x 16 3/8 x 6 1/8 in
La obra se compone de tres partes. Sobre un par de peanas, un conjunto de piezas escultóricas a partir de huevos de distintos tamaños y colores.
Al superponer los huevos, la artista consigue resaltar en primer lugar su forma esencial, para inmediatamente sobre otras características como su estabilidad, su calidad de estancos y a la postre su perfección y simbolismo.
El huevo es un elemento central en los trabajos en curso de la artista, siempre interesada en la potencia de lo cotidiano, que oculta las grandes preguntas de la vida humana. En su obra, el huevo se convierte en un símbolo de origen y transformación, de vida y fragilidad, de lo misterioso y lo ordinario por igual, capaz de devolver a las cosas su profundidad metafórica y de exponerlas bajo una nueva luz. En sus piezas, lo cotidiano propicia la reflexión sobre la transitoriedad y los nuevos comienzos, sobre ciclos, rituales y el frágil equilibrio entre estabilidad y ruptura.
