William Hogarth
Obra gráfica sobre papel
"¡Oh, vanidad de la vejez! inoportuna,
siempre irritable, siempre indócil.
¿Para qué esos cerrojos y pesadas cadenas,
miradas sospechosas y celosas penas?
¿Para qué al final de tu ardua travesía
acaparas tu tesoro en vano?
La esperanza con el tiempo se esfuma,
no podrás cosechar el campo que has sembrado.
¿Tienes un hijo? Sé sabio a tiempo.
Él ve tus esfuerzos con otros ojos.
Si tu bondad y tu cuidado paterno
están enterrados con tus cofres
¿de dónde ha de surgir entonces tu trato amable,
la conversación amistosa, la paz de hogar,
el deber familiar libre de angustia,
la enseñanza que nace del ejemplo,
y que con libertad guía a las mentes jóvenes,
cómo ver en el padre la imagen del amigo?
Sin el freno de las reglas prudentes,
ni los preceptos de costosas escuelas;
maltratado en casa, despreciado en el mundo,
inculto, iletrado, mal aconsejado;
en el obstinado camino de la juventud,
¿qué consuelo esperar de ese hijo querido?"
Estos versos explican cómo un padre que acapara toda su riqueza y además sospecha de su hijo en vez de tratarlo con bondad es un mal padre. Se explica que si el padre no le brinda afecto, educación y compañía, el hijo no estará preparado para enfrentar al mundo y, a su vez, no le brindará apoyo y consuelo a su padre en la vejez.
